¿Por qué Caballos?

El caballo es un animal muy astuto. Nos supera en tamaño, fuerza y velocidad. Al igual que nosotros, vive en manada y está habituado a los roles. Tiene una gran capacidad para percibir los estados de ánimo, ante los que reacciona instintivamente. Es un excelente termómetro para medir el liderazgo, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

En el comportamiento del caballo no hay nada racional, se limita a responder de forma instintiva a quién eres y cómo actúas en cada momento del programa. El éxito no depende de hacer bien o mal un ejercicio, si no de reconocer cómo un cambio de actitud repercute en el comportamiento del caballo. Este resultado es el rasero con el que se mide la asimilación de los conceptos.

Como es un animal gregario, la interacción con él ayuda a los participantes a entender las posiciones de liderazgo en el grupo y a buscar su lugar en él. Al establecerse un claro paralelismo entre manada y empresa es más fácil reconocer la importancia de establecer roles dentro del grupo, así como la necesidad de que estos estén bien definidos y aceptados por todos.

Son auténticos maestros en liderazgo sostenible, flexible y efectivo.

Lideran o se dejan liderar: nos lo han demostrado durante 5 millones de años.

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