A lo largo de la historia los caballos han representado para los seres humanos el símbolo de la nobleza, fuerza, belleza, capacidad de sacrificio, curiosidad, lealtad y sociabilidad. Por todo ello, nos entusiasman y retan a ir tras nuestros sueños, ampliar horizontes, cambiar creencias y dar un paso más allá de nuestra “Zona de Confort”.
Gracias al feedback instantáneo que surge con las personas, actúan como perfectos “catalizadores” del cambio. Los caballos no juzgan, simplemente dan informacion, algo sumamente claro y positivo para la excelencia en el liderazgo.
El caballo es un animal con una gran capacidad para percibir nuestros estados de ánimo, nuestro inconsciente mas profundo, reaccionando por instinto a la energía que emitimos. Esto hace que al interactúar con él aprendamos a liderar sin “máscaras”.
Son auténticos maestros en liderazgo sostenible, flexible y efectivo. Lideran o se dejan liderar: nos lo han demostrado durante 5 millones de años. Cuando deciden dejarse liderar por las personas, es porque encuentran en ellas un “Líder auténtico”, con el mensaje claro, sin dudas, con gran confianza y seguridad en si mismas.







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